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13 junio 2009

Barook Cap 33 - Ataud de Piel



Primero que todo, disculpen la tardanza fans (sisi yo se que deben haber algunos ahí) pero como sabrán, el fin de semana trasanterior fue el ComicParty, el anterior pues simplemente estuve algo ocupado, con lo de las clases y eso, y por el mismo motivo no he podido subir mucho esta semana. No estoy excusándome, pero tampoco es que estaba sentado viendo al techo :D

Ahora, comentarios del capitulo anterior?

Pues no mucho.La verdad prefiero guardar ciertas explicaciones para el final, como siempre, si ponen dudas estaré mas que feliz en contestarlas, ah y por cierto, trabajo en una nueva apariencia del blog. Si ya se que a cada rato la cambio pero me divierte hacer eso :D (también ayudo en blogs a los que les interese que les modifique un tema o cosillas así :P)

En fin, con ustedes, el capitulo pseudosemanal de Barook.
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-Así que esto es a lo que tanto le temía....

-Temor a perder mis nociones de moral, de valor, de respeto, de...¿humanidad?

-Talvez no es tan malo dejarme llevar por este deseo irracional de matar al que me estorbe, desde antes de ser esto, es algo que ha estado en mi cabeza. Creo que todos en algún momento nos sentimos avariciosos, o asesinos, la diferencia es que esta moral que cargamos, esta cruz que nuestros padres pusieron a nuestras espaldas no nos permite hacerlo, sin embargo, ya no soy humano, ya no volveré a serlo... mi viejo yo murió, no debería de preocuparme tanto...

Irónicamente, la excusa de Azaref por justificar sus acciones, y sus pensamientos no respondían a lo que su cuerpo quería, ya que lágrimas bajaban por sus mejillas, de hecho, desde que comenzó a caminar solo por las frías e hipócritas calles de su antiguo hogar las lágrimas habían estado saliendo, y no querían detenerse. Azaref era un pobre y débil humano atrapado en el caparazón de un monstruo. Un humano solitario, llorando por la perdida de sus seres amados, llorando por compañía; por primera vez en mucho tiempo, Azaref se sintió solo...

Ashra por su parte seguía cerca del fuego, cada paso que Azaref daba la debilitaba un poco más. Ella se había acostumbrado con los años a vivir en esa daga, reduciendo su energía al máximo, y básicamente creando una zona donde no pudiera ser rastreada. Sus últimos años de vida había sido ser reclusa de sí misma, estar encadenada y sólo vivir, sin motivo, sin razón, vivir por vivir. El chico al menos le había traído algo de diversión, el morir ya no sería tan malo, al menos se había divertido en los últimos días.

-Espero que estés trayendo una escoba niño, limpiar este desastre va a ser bastante difícil- decía mientras caminaba lentamente en busca de su protector. Tomaba su brazo izquierdo con el derecho, y tambaleaba un poco, pero tenía pocas opciones: buscarlo o morir. Además, la última vez que se apartaron cierto ángel apareció...

Azaref por su parte seguía inmóvil rodeado de cadáveres. Podía ver como varias personas observaban desde sus hogares, como sus asustados ojos esperaban que se moviera, o dijera algo, bueno él sabía que sólo querían que él matara a alguien, para tener algo de qué hablar en sus aburridas vidas.
Le parecía curioso, él conocía a algunos de ellos, estuvo en el ejercito con los hijos de otros. ¿Realmente los cuernos hacían tanta diferencia?

Pensó que ninguno de ellos hizo nada por su familia, he incluso quiso atacarlos para que sepan por lo que él paso, pero había algo que no lo dejaba, y no importara como lo viera sabía que ese algo dentro de sí era su humanidad. Algo de humanidad que una joven descuidada y hambrienta le había hecho recordar...

Las palabras que ella le dijo cuando se conocieron recorrieron su cabeza "los humanos no viven por una razón, viven para encontrar esa razón, no importa lo que digas o pienses, la vida es invaluable, y no se debe de desaprovechar, estás vivo, es lo que importa al final sabes"...


Azaref limpió su ropa, y comenzó a caminar de vuelta con Ashra. Miro detenidamente los cuerpos de los hombres que mató en un momento de furia, a partir de ese día recordaría esa imagen, recordaría el monstruo que puede ser, sin importar si es un demonio o un humano, ya que el demonio que él temía por tanto tiempo, siempre estuvo dentro de él, desde el día que nació, y lo acompañará hasta la tumba sin importar lo que haga.

-Al fin regresas mocoso, ¿¡¿¡acaso esperabas que yo arregle todo esto!?!?- le grita Ashra, que por la fuerza del grito cae de rodillas. Azaref se acerca y tomándola de los brazos la ayuda a colocarse de pie.

-Lo siento, me comporté como un tonto, no quería admitir la verdad que saltaba ante mis ojos. Pero la vida no se detiene para que nos sentemos a pensar sobre ella, ¿no?

-Mocoso, hoy has madurado un poco, ¿no? Bueno te perdono pero te recomiendo que corras como nunca lo has hecho, muy pronto esto estará lleno de tantos soldados que no podrás contar.

-Sí, lo sé. Vamos, sube a mi espalda, talvez no sea una salida elegante pero saldremos de aquí como sea.

Así, lentamente Ashra se transformo en polvo y retomo su lugar en la daga. Azaref toco su frente, sintió el largo de sus cuernos, luego rozo su rostro con sus dedos y finalmente toco su cola. Esto es lo que él ahora es, es su vida y sabe que tiene que vivirla, le guste o no.


Por:ArgenPhotobucket

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