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25 julio 2009

Barook Cap 36 - Angeles y Demonios




Wow, dos semanas desde que escribí el capitulo anterior, la verdad si es bastantillo.
En realidad esta vez el atraso no fue SOLO por vago, también gracias a un pequeño bloqueo de "escritor" (escritor en comillas por que de decirlo en serio me linchan los escritores de verdad).

Pero a pesar de las adversidades(?) aquí esta el nuevo capitulo, con la encarnizada lucha entre Azaref y Abharos. Y les cuento que redactar la parte donde Abharos entra en Bankai fue complic... momento...

Como decía, cuando uno escribe de piratas y de ninjas... y de ninjas piratas, suele cometer errores, pero siento que he logrado dicimularlos muy bien, principalmente la parte donde hablaba de la historia de Japón. En realidad no quería mencionarlo mucho pero no tuve opción.

Ya ahora si en serio. Di pos la Muerte de Celisthia la verdad me dolió algo narrarla, por que en si Malia se había aferrado mucho a ella, así que en parte me dolió matar a su personaje favorito, pero así estaba escrito desde hace mucho tiempo, y es algo que no iba a cambiar.

Ahora bien, en el capitulo anterior escribí una escena que en si tiene mucha importancia para mi, y es cuando Azaref Abraza la cabeza de Celisthia. Esta escena es en parte pirateada, en parte tributo a Killer7, donde ocurre lo mismo, pero con la hija de un traficante. Talvez es una escena muy simple en ese juego, pero siempre me fascinó la contradiccion que hay en la misma. Por una parte nadie realmente abrazaría una cabeza cercenada, por que es algo asqueroso, pero al ser lo que queda de un ser querido este "asco" desaparece, me parece una contradicción interesante, por eso siempre quise escribirla así. Bueno ya mucho, aquí el capitulo, que no tiene relación con ese Pseudo libro que conocen.

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Mirada enfocada en su enemigo, brazos al frente, oídos alerta ante un ataque por la retaguardia, piernas extendidas y listas para correr. Su respiración marcando el ritmo a seguir, el baile mortal que se aproxima. Su mente concentrada en la situación en sus manos, tan sólo esperar a que el sonido de su rival marcara el primer paso.

Los gritos de los miles seres retorcidos cuyas vidas habían sido cortadas por el sable cegador era el sonido de la pelea. Marcaban el rito y proyectaban el futuro. Los viejos tienen muchos cuentos sobre la muerte, pero ninguno es capaz de proyectar el mismo terror que genera el oír tantas almas en pena a la misma vez.

-¿Vas a luchas demonio? ¿Acaso tratarás de acabar con mi vida, y matarás a todos los niños alrededor tuyo?- decía burlón Abharos mientras su rostro se mantenía alegre. Azaref ignoraba por completo los intentos de enojarlo, conocía esa técnica, la había usado muchas veces, así que no caería tan fácil en ella.

Prosiguió Abharos -Acaso crees que no he acabado con miles como tu, esta maldita tierra que pisamos es la madre de tal blasfemia como tu vida misma. Les fascina jugar con la creación, con las vidas animales, e incluso las humanas. Esa noche todos esos hombres merecían morir, todos sus experimentos impuros habían causado miles de daños a los hombres, a mujeres y niños, esos cerdos inhumanos...

Conforme continuaba hablando, la mirada de sangre y muerte que acompañaba su rostro comenzó a cambiar lentamente, sus ojos regresaron a ser los de un hombre compasivo que perdió todo en su vida, por unos minutos, volvió a ser Azaref...

-...pero aun así, me costó demasiado encontrarlos, seguir el rastro de todos los demonios liberados por tal portal, hasta que esa noche los encontré, y pude acabar la raíz del mal, del único motivo por el que esta guerra es ganada por este reino. Esa fabrica del fin del mundo, generadora de guerra y sufrimiento, ese... ese maldito lugar ya no le quitara nada a nadie más, nadie tiene que sufrir lo que yo sufrí nunca mas, y con tu cabeza en el suelo, toda esta maldición finalmente acabará, finalmente podré liberar mi alma de las cadenas de la venganza que me atan, y tú engendro ¡No podrás evitarlo!- dijo Abharos al momento que regresaba a su ser actual. Sus ojos de odio regresaron, y sin apartar la mirada de su presa se lanzó al ataque nuevamente.

Azaref bloqueando cada ataque a como podía, aunque una gran cantidad de ellos cortaban su dura piel. Un dolor increíble recorría sus heridas, como si un sable hirviendo lo cortara y al segundo el hielo de los glaciares cerrara la herida mientras una pieza de la espada siguiera adentro. Un dolor que incluso luego de muerto lo acompañaría en el Hades....

Azaref se dedicó a buscar oportunidades, las cuales parecía que no llegarían. Abharos era rápido, calculador, experimentado. Un guerrero con años de experiencia en la batalla, lo cual cada vez lo alejaba más de su victoria.

Abharos lograba cada vez cortar más partes de su cuerpo, alargando las heridas, cansándolo, humillándolo, y sobretodo disfrutando su derrota. Como lo hizo con los demonios que atacaron su villa hace 100 años. Era como disfrutar un buen sueño dos veces, como su primer beso una vez más, tanto placer logro que se desconcentrara...

Un ataque dirigido a la cabeza fue más lento que los otros, lo cual permitio que Azaref se agachara un poco para esquivarlo, lo cual llevo a un fuerte golpe con su cola a sus costillas, logrando que soltara la espada en el aire. En cuestión de segundos logró de una patada alejar a Abharos de su arma, y de sí mismo.

Ahora, la espada de Abharos a los pies de Azaref, siendo cubierta poco a poco de la sangre de su victima. El cuerpo del joven demonio comenzaba a tornarse rojo de tantas heridas, incluso botaba algo de la misma por su boca, y extrañamente, la herida en su estomago, la que consiguió en su primera visita de Abharos brillaba.

El color blancuzco del sable de la espada hacia brillar las heridas de su cuerpo, y aunque le faltaba poco para desplomarse, la sed de venganza en sus ojos no lo dejaba caer. Sin duda la mejor ventaja de un hombre es su testarudez.

Así, sin dejar que Abahros terminara de levantarse, Azaref corrió a donde se encontraba, y con su mano izquierda lo tomó del cuello, al momento que su mano derecha comenzaba a golpear su rostro.

Sin descanso, sin compasión, sin parpadear. Azaref continuaba golpeándolo sin importarle el tiempo, sin importarle la mirada de miedo que tenía Ashra al verlo en este momento, y para asombro de él mismo, sin importarle que Celisthia había fallecido.

Poco a poco, golpe a golpe, Azaref fue convirtiéndose en el ser frente a sus ojos, en el héroe corrupto que él ignoraba que estaba frente a él. Azaref se convirtió en un asesino despiadado, un monstruo con sed de sangre. Azaref se convirtió en un Demonio.


-¡Azaref!- grito Ashra, desconcertada del ser que ahora estaba frente a sus ojos, por suerte tal acto de humanidad logró sacar a Azaref de su trance, permitiéndole a Abharos escapar de su prisión.

Abharos estaba realmente impresionado de que un simple demonio lograra darle tal golpiza, aunque no era nada de lo que no se pudiera recuperar; pero más que eso, se encontraba impresionado del nombre que había escuchado salir de la boca de su segunda presa. Azaref, el mismo nombre que él llevo con orgullo cien años atrás, seria posible que el destino le otorgara el mismo nombre al rival que se encontraba frente a sus ojos?

Azaref por su parte había recuperado algo de su compostura, aunque esto implicaba que su cansancio se había vuelto de nuevo algo notable. Cada segundo que pasaba hacía las heridas más remarcadas, el dolor se expandía más por su cuerpo. Y aunque en sí no estaba cansado, y su espíritu le exigía seguir peleando, el dolor comenzaba a afectar sus nervios, y sabía como lentamente comenzaba a perder el instinto de guerrero que había mantenido al comenzar la pelea.

-Dame mi espada, monstruo- le dijo Abharos, quien se encontraba completamente recuperado de los golpes que había recibido anteriormente. Azaref solo movió sus manos indicándole que viniera por ella. La respuesta a ese gesto fue tan solo una risa, y poco después Abharos se desvaneció en el suelo, como antes, como muchas veces antes lo había hecho.

Lo que sintio Azaref en ese momento fue una espalda calida junto a la suya, Ashra se coloco a sus espaldas para ayudarlo. -En realidad no me encuentro mucho mejor de lo que tú estas, pero al menos creo que puedo servir como un escudo esta vez- le decía ella, él se sintió un poco mejor al saber que no estaba solo.

Ashra sintió algo extraño en su pierna, y a pesar de que su reacción fue rápida, no lo fue lo suficiente... Abharos la jaló de su tobillo al suelo con él, Azaref se encontró desconcentrado, y aunque tomó su mano, no logró ayudarla...

Azaref comenzó a buscar a su compañera con su vista, para encontrarla en la azotea de una casa, siendo cargada en brazos por su captor. ¿Ahora sí me darás mi espada, monstruo?- le dijo él, Azaref comprendió la situación fácilmente, lentamente tomó la espada y comenzó a acercarse a él.

El ángel colocó a la mujer en el suelo, quien claramente se encontraba inconsciente, esto sumado a su falta de energía, llevó a que ella regresara lentamente a la espalda de Azaref, arruinando completamente el plan de intercambiarla por su arma.

Creo que el status quo cae de vuelta en mí, ¿verdad verguenza de Angel?.- le dijo riendo un poco Azaref, aunque no logró causar gran impresión en su rival. Él tan sólo rió, y murmuro sobre la gran boca que tenía para ser el que estaba perdiendo.

Sin importarle la situación, Abharos comenzó a caminar lentamente a su rival. Poco a poco, su espalda comenzó a brillar para finalmente desplegar sus grandes y brillantes alas blancas. Estas comenzaron a aletear lentamente para poder levantarlo. Ahora Abharos se encontraba flotando sobre el suelo, acercándose a su rival.

Azaref sólo observaba como se acercaba a él, como la luz que emanaba ponía su carne como piel de gallina. Tenía miedo, y sabía que no habría forma de salir de esta. Con la espada de su oponente en ambas manos, se colocó en posición defensiva, tratando de atacarlo, pero no le sirvió de nada...

Sin gran dificultad, le arrebató la espada de las manos, alejándola considerablemente de ellos. Tomándolo del cuello se comenzo a elevar del suelo, asfixiando al demonio cada vez más.

Disfruta la vista, es la última visión de belleza que tendrás- le dijo Abharos fuertemente, al momento que le mostraba el amanecer que comenzaba a recorrer todo el pueblo. Muchos de los hombres, mujeres y niños que recién se levantaban pudieron ver una gran figura luminosa en el Cielo, un espectáculo luminoso que no olvidarían...

Azaref observaba el amanecer, recordando los que vio en los últimos días, recordando los que compartió tanto con Ashra, y por supuesto con Celisthia. Y así, mientras el aire dejaba de entrar en sus pulmones, mientras el calor que emanaban las alas de Abharos calentaban su frió cuerpo. Azaref murió por segunda vez, cuando Abharos incrustó la daga que contenía a Ashra en su corazón.

Por:ArgenPhotobucket

6 Opiniones:

Malia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Malia dijo...

jueeee ahora a quien se va a echar en el próximo? a Gabriel? o_O T_______T Adios Azy! que descanses en paz en donde quiera que estés oO esperemos que esté con Abisai y su hijo T0T

Y sí, que bueno que al menos le dolió narrar la muerte de mi Celisthia T__T

PD: que guapo el banner x3 y henry cabrón >:( no crea que no se lo iba a decir

Arkmagus dijo...

Hola~
espero que me hayan extrañado ;D, perdón por no poner opinion en otros caps que han estado buenísimos, este cap sin duda lo deja a uno... espero que el próximo lo ponga rápido paar saber! muy buen cap.

pd: que habrá puesto hoshi?? me imagino que una semerenda madreada xD

Malia dijo...

lolz no! yo misma lo borre porque lo habia editado XD no pensé que quedara así xD

Y que dicha que todavía lee *____*

Argen dijo...

si mr magus nos hacia falta por estos laos ;D

esperemos no seguir bloqueandome y que el ocio no me consuma xD

Argen dijo...

si mr magus nos hacia falta por estos laos ;D

esperemos no seguir bloqueandome y que el ocio no me consuma xD

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