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01 mayo 2010

Fábrica de Nubes



Bueno, hace un montooooón, les dije que escribia un cuento para un concurso de CosplayParty. Al final fuimos solo dos concursantes y quedamos en empate por un dudoso conteo de votos XD, pero en fin, aqui se los dejo, espero les de ganas de leerlo, casi nadie lo ha hecho.




En una tierra lejana, cerca del mar y las olas, escondida entre montañas y nubes se encuentra Cyfar, un pequeño pueblo como muchos otros pueblos, un lugar con poca gente, varios agricultores, granjeros, escuelas, un hospital, y unas cuantas panaderías. Un lugar tranquilo donde todos los días los niños se levantan para ir a estudiar, los adultos se levantan a trabajar, y los gallos anuncian el llegar de un nuevo día. Un lugar como muchos otros, excepto por la fábrica en el centro de la ciudad.

Años atrás fue la primera panadería de todo el lugar, abasteciendo a todos sus habitantes de panes y repostería, hasta el día que sus dueños fallecieron; ahora es el centro de interés turístico del pueblo, con cientos de años sobre su chimenea, se ha convertido en un símbolo de la perseverancia y de la tradición.

Sin embargo, esa pequeña chimenea es algo más para una pequeña chica del pueblo, su nombre es Alma Utii Pers, y día a día observa la pequeña fábrica hasta que el sol caiga a sus espaldas...

Alma proviene de una familia sencilla, aunque no nativa de Cyfar; Los Utii son de la ciudad, acostumbrados a las comodidades del mundo moderno, pero aún así, el Señor Utii conoció a la Señora Pers en un viaje de placer, y se encontró enamorado de las leyendas que rodeaban al pueblo, y claro de la señora Pers. Y así, poco a poco, abandonó la vida de la ciudad, hasta convertirse en un miembro más de Cyfar, y en el padre de la pequeña Alma.

Sin embargo, muchas veces, aunque huyamos de nuestro pasado, este se empeña en encontrarnos, y así, cuando Alma tenía 10 años, observó como su padre se vio forzado a volver a la ciudad, y hoy a sus 14 años, aún espera el verlo bajar por las colinas llenas de nubes.

Pero ¿Cuál es el motivo que se esconde detrás de la fascinación de una niña como Alma por una vieja panadería abandonada? Desde que ella tiene memoria ha visto como día a día, la vieja fábrica llena el cielo de un humo blancuzco, denso, y similar al de una nube, lo cual hace que su pueblo se encuentre siempre nublado, y sombreado, y a su vez, cubre toda visibilidad del mismo hacia el mundo fuera del pueblo, lo cual ha llevado a Alma a creer que el motivo por el cual su padre no ha regresado es, precisamente, el que no puede encontrar el pueblo por culpa de tantas nubes. Por eso hoy, ha diferencia de los últimos 4 años, Alma decidió no mirar más la misteriosa panadería, y en su lugar, equipada con una lámpara de bolsillo, su inseparable telescopio, y un gran abrigo; aventurarse dentro de esa fábrica de nubes y descubrir el misterio de qué es lo que llena el firmamento de una blanca prisión.

No falto mucho para que el cielo nocturno cayera sobre Cyfar, y considerando la vida tradicional que se vivía en el pueblo, no es de extrañar que muy temprano en la noche la mayoría de los habitantes ya se encontraran dormidos; así que el llegar a la panadería no sería ningún problema. Una vez frente a ella, Alma pudo observar como su majestuosa figura parecía querer sumergirse en el océano de nubes que se creaba de su chimenea, y como entre más miraba el cielo, más asustada se sentía de estar ahí, pero aún así, siguió con su misión.
El primer obstáculo fue el encontrar un lugar por donde entrar, ya que como no es de extrañar, las puertas habían sido bloqueadas con grandes trozos de madera, así que el buscar una ventana sería la única opción, aunque luego de rodear el lugar tres veces descubrió que las ventanas también habían sido bloqueadas, además de que su altura no era nada despreciable.

Al final, como por suerte del destino, descubrió una pequeña puerta que parecía ir dentro de la panadería, una especie de alacena subterránea, en la cual el tiempo había sido muy cruel, por lo que fue sencillo para ella el poder romper la pequeña puerta con su telescopio, cuidando que no sufriera ningún daño el lente. Conforme bajaba las gradas, la oscuridad comenzaba a rodearla, hasta que el encender su pequeña lámpara se convirtió en una necesidad para seguir avanzando. Finalmente logró llegar a la alacena, donde pudo ver unos pequeños candelabros en las paredes encendidos, marcando el camino hacia unas escaleras que la llevarían sin duda alguna al interior de la panadería.

Apagando su lámpara, y viendo como el fuego de las velas danzaba para mostrarle el camino, comenzó a caminar tranquilamente mientras ascendía por las escaleras. En las paredes de esta, pudo observar unas fotos de la familia que solía vivir ahí, fotos tradicionales de diferentes fiestas o eventos del pueblo. Varios de los antiguos alcaldes del lugar se encontraban ahí, también pudo ver a diversos ancestros de vecinos del lugar, los fundadores de las principales tiendas, he incluso logró observar el retrato de su tátara abuela. Fue algo interesante que fotos tan antiguas e históricas se encuentren en un lugar como este, pero lo más extraño es que ni la más mínima muestra de polvo se encontraba sobre ellas...

Al terminar el último escalón, Alma se encontró finalmente dentro de la panadería. Observó detenidamente todo el lugar, y lentamente torcía su cuello para poder mirarlo más detalladamente. Sus ojos no parpadearon en lo que observaba algunas sillas con una gran decoración, también vio varios candelabros en diferentes mesas, y diversos adornos en las paredes. A simple vista parecía una especie de sala de estar o cafetería victoriana, donde la elegancia era lo primero que se percibía, después del aroma de la comida o el ruido de la gente; aunque para Alma, fue la elegancia moviéndose con el fuego de las velas, seguido por el silencio de la noche.

Conforme Alma caminaba por el lugar, podía observar aún más fotografías antiguas, aunque algunas de estas no parecían ser de Cyfar, ni siquiera de alguno de los pueblos mas cercanos, aumentando el misterio que ya rodeaba tan silencioso lugar. Luego pudo observar una puerta que se encontraba cubierta por una gran cortina, decorada con cuentas de vidrio multicolor, ella no pudo evitar la curiosidad que sentía por ver que encontraría detrás de tan llamativa entrada, así que en poco tiempo y casi sin darse cuenta ya había atravesado las cuentas y se encontraba en la cocina de la panadería, El horno más exactamente.

Estaba hecho completamente de ladrillo, con algunas piedras redondas para decorarlo, su puerta era completamente de acero, con dos hermosos caballos decorándola, y un escudo de armas en el centro, en el cual se podía observar claramente un ángel con una balanza en una mano, y una espada en la segunda, y sobre el una leyenda que decía "polvo al polvo". Alma lo observó detalladamente, sobre todo el gran tamaño de la puerta, completamente innecesario para cocinar pan; incluso una persona podría entrar sin tener que agacharse mucho, lo cual comenzó a hacer flotar diversas ideas en su mente. Finalmente, luego de observar en exceso la puerta, Alma decide abrirla y observar por sí misma cual es la causa de que tanto humo salga de una panadería abandonada. Así tomó con ambas manos la cerradura, y con toda la fuerza que salía de su pequeño cuerpo comenzó a jalar la puerta. Parecía imposible que la puerta cediera ante ella, la mirada de los caballos parecía indicar que sólo alguien poderoso e importante podría lograr tal misión, pero aún así, la perseverancia de la niña ganó, y logró abrir la puerta, lo que liberó años de ceniza atrapados en la puerta de los caballos.

Con su rostro completamente negro debido a la ceniza, Alma comenzó a limpiar sus ojos, y disipar la nube negra que la rodeaba. Finalmente logró observar un poco mejor todo hasta que pudo ver la puerta abierta, y el gran negro que cubría su interior. Con su lámpara encendida, comenzó a mirar el interior, donde no encontró nada, ni rastros de reciente uso, ni fantasmas, ni ninguna de las cosas que pasaron por su mente durante todos estos años, sólo una segunda puerta al fondo del horno con la inscripción "Cenizas a las Cenizas" la cual sin duda la pequeña chica abrió...

A diferencia de la anterior, esta no representó ninguna dificultad para ella abrirla, pero al momento de hacerlo, el suelo dentro del horno, donde ella se encontraba hincada, desapareció, provocando una caída inesperada por la pequeña Alma. Sintió como toda la sangre de su cuerpo se fue a su cabeza, como la gravedad gritaba su nombre con cada segundo que su cuerpo caía, e incluso sintió como sus pies anticipaban el dolor al caer, pero antes de que sus miedos se convirtieran en realidad, una mano la sujetó de su camisa, evitando así que siguiera cayendo.

-No deseas seguir cayendo pequeña, no hay nada bueno ahí abajo- le dijo la voz que sujetaba su cuerpo. Alma se volvió para agradecer al hombre que había salvado su vida, pero no pudo dar con su rostro. Una sombra encapuchada se encontraba frente a sus ojos, y vio como la mano que la sujetaba no se encontraba conectada al resto de su brazo. Lentamente, la mano flotante la coloco en el suelo, tocó su cabellera y regresó a su respectiva manga dentro de la capucha del hombre. Alma se encontró aterrorizada e intrigada, así que ganándole a su miedo continuo viendo al hombre, y con gran dificultad le agradeció. La sombra torció su cabeza para verla, y un rostro con los ojos vacíos le sonrió, para regresar a su lugar en una gran línea de personas.

Alma sujetó todas sus cosas conforme observaba el lugar en que se encontraba. Al igual que el resto de lugares dentro de la panadería se encontraba iluminado por velas, pero la oscuridad en este lugar era más penetrante, en las paredes miles de fotografías de personas de diferentes regiones del mundo se encontraban colgando, y el techo del lugar daba la apariencia de una cúpula. Todo el lugar decorado con grandes candelabros, y otros más pequeños en las paredes, daban un aire completamente clásico, un lugar majestuoso escondido del resto del mundo.

Alma miro atrás de ella por un minuto, hacia arriba lo que parecía ser la chimenea de la panadería regresaba al lugar del cual se había caído, y hacia abajo el túnel continuaba sin poder ver el fondo. La joven chica se perdió por unos minutos mirando, tratando de encontrar el final del túnel, aunque fue interrumpida por un grito que parecía venir desde abajo, seguido por una gran bola de humo que subía hasta la chimenea. Lo cual le indicó lo cerca que se encontraba.

Viendo que el único camino disponible era ir hacia el frente, Alma comenzó a seguir la gran fila de personas encapuchadas que llenaban el lugar. Conforme caminaba pudo observar como varios de los hombres parecían no tener ojos o boca, como en general no podía ver las extremidades salir de la capucha, e incluso como algunos parecían tener cuerpos desfigurados, perdiendo toda similitud con un ser humano.
También vio como algunos de ellos solían pelear entre sí, otros se escondían, otros caminaban cubriéndose sus rostros, como si tuvieran pena de algún evento pasado. Para Alma todo esto parecía extraño, ¿Cómo un lugar tan grande y con seres tan extraños se encontraba escondido dentro de una panadería abandonada?, con cada paso que daba, todo parecía perder más sentido.

Luego de caminar lo que para ella fueron horas, de ver las mismas paredes cubiertas de fotografías, las mismas siluetas extrañas, y de escuchar los mismos gritos surgir de ese gran agujero, Alma llegó a lo que parecía ser el salón principal de ese lugar.

Un gigantesco candelabro se encontraba en el centro del cuarto. Al igual que las demás habitaciones se encontraba decorada por miles de fotografías, pero a diferencia de las otras, en el centro de este salón se encontraba una mesa, similar a la recepción de un hotel, donde un hombre se encontraba sentado con un gran cuaderno. Detrás de él, dos puertas, y en la mesa que se encontraba se podía observar el mismo emblema que estaba tallado en la puerta del horno por el que entró.

Alma comenzó a caminar un poco más segura de sí misma al ver una persona perfectamente en tan extraño lugar. Al estar frente al hombre, la niña le preguntó quién era, a lo que él la miró detenidamente, y revisando en su libro le contestó que su nombre era Tiempo. Antes de que Alma pudiese hacer una segunda pregunta, el hombre continuo diciendo: "¿Qué haces aquí niña?. Tu nombre no está aquí. Ni si quiera estás cerca de estarlo para que mi información este incorrecta, ¿Acaso alguien te trajo? o ¿Buscas a alguien más?" Ella por su parte comenzó a pensar en que responderle al hombre. A pesar de todo se encontraba en un lugar donde no debería estar, y nadie sabía que ella estaba ahí, aunque antes de contestar, un hombre la tomó de la cintura y la subió a sus hombros, para luego contestarle al hombre: "Lo siento, es mi culpa que ella esté aquí".

Luego de eso, el hombre comenzó a explicar que Alma lo había estado esperando por 4 largos años, y que al ver que él no regresaba a su hogar comenzó esta pequeña aventura en busca de como disipar las nubes para que así él pudiese regresar. Alma por su parte se encontraba sin habla, la voz que llevaba tanto tiempo sin oír era la misma que salía de la boca de ese hombre; sin embargo, no podía ver su rostro, sólo una mascara blanca en su rostro, y la misma capucha que los otros hombres llevaban.

Sin aguantar más, Alma lo interrumpió diciéndole "¿Eres papá?", el hombre asintió con la cabeza, y procedió a volverla a poner en el suelo. "¿Vas a regresar a casa?" fue lo segundo que ella le preguntó, esta vez él negó con la cabeza su pregunta, finalmente, ella le pregunto "¿Por qué?" y el se quedó en silencio por un momento.

El Señor Utii retiró la máscara que llevaba para mostrarle su rostro a su pequeña. Similar a algunos de los hombres que se encontraban en la larga fila, su rostro no era el mismo que ella conoció, más bien era un rostro similar al de un niño, una versión más joven de sí mismo. Luego de eso, comenzó a explicarle a su hija el motivo por el cual no había regresado a su hogar. No era un motivo egoísta, como decían las amigas de su madre, ni tampoco era que las había abandonado como solía pensar ella, más bien había sido víctima de su amor por el pueblo.

Dos años después de que se vio obligado a regresar a la ciudad, se encontraba de regreso a Cyfar, con la mala suerte de que el avión en que viajaba se estrelló con una montaña por culpa de las nubes que nublaron la visibilidad del piloto. Desde ese entonces él regresó a Cyfar, a la panadería más exactamente y comenzó su espera en esa larga fila, para que llegara su momento para ser atendido.

Mientras terminaba de contar su historia a su hija, una de las mujeres que se encontraban con Tiempo les indicó que pasaran a tomar asiento en una de las mesas que estaban detrás de una de las dos puertas, la que decía "Cenizas a las Cenizas".

Una vez ahí, ambos continuaron conversando un poco más en un cuarto lleno de niños y mesas, similar a una cafetería, hasta que la misma mujer que los trajo ahí les indicó que se había acabado el tiempo. El Señor Utii comenzó a despedirse de su amada hija, pidiéndole disculpas de que no podría acompañarla más, aunque la pequeña Alma se encontraba alegre, de poder haberlo visto una vez más.

Todos los otros niños y el Señor Utii entraron por una puerta, idéntica a la del horno por el que ella entró, y uno a uno fueron desapareciendo en la oscuridad del horno. Una vez todos adentro, la mujer comenzó a cerrar la puerta, para luego encender la hoguera, y ver como por diversos conductos que salían del horno comenzaba a surgir varias nubes de humo que comenzaban a recorrer toda la habitación, hasta pasar al siguiente cuarto y enterrarse en el suelo. Alma comenzó a correr detrás de las nubes de humo, viendo como pasaban por diferentes túneles que antes no había observado. Los siguió hasta llegar al primer túnel, por donde ella había llegado, y vio como todas las nubes de humo comenzaron a ascender llegando hasta el cielo y convirtiéndose en otro eslabón de la cadena de Nubes que llenaban el firmamento de Cyfar.

Luego de esto, Tiempo le indicó la salida de vuelta a su pueblo, por la cual Alma en cuestión de minutos había regresado al horno por el cual había entrado, pero esta vez tenía una puerta el doble de gruesa que la que ella había forzado.

Pronto llegó a su hogar y se acostó a dormir, feliz también de haber resuelto el misterio de la Fabrica de Nubes, y más feliz aún de haberse despedido de su padre. Por el resto de su vida la pequeña Alma recordó lo último que le dijo su padre: "Te estaré cuidando desde las nubes".

-Tiempo-



Link a DeviantArt del cuento.

Por:ArgenPhotobucket

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