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06 octubre 2009

Barook Cap 38 - Barook



Buen Día Lectores. Al Fin Tengo monitor, así que Barook Regresa!

Bueno, la verdad no tengo nada que mencionar del capitulo anterior, en si es algo ya planeado y ya :P, pero para aportar algo mas, les traigo una canción de DreamTheater que en si siento que va bien con la temática de Barook heheh. EnFin, Ojala la Disfruten, si ven el vídeo en youTube pueden leer la letra de la canción.

-Ver Video En Youtube-

Barook


Azaref, el nombre dado por su padre, el nombre que llevó por años con orgullo, con honor. El nombre por el cual su familia, sus amigos, su esposa y su hijo lo conocieron; y ahora, ese nombre era ocupado por un demonio, cuando su propietario original había renunciado a ese nombre el mismo día que renunció a su pasado y a su libertad.

-No creo que este ser lleve mi nombre, no tendría lógica o sentido. Para empezar, ¡un demonio no tiene nombre!, pero aún así, este demonio hablaba a diferencia de los miles que ya había asesinado años atrás..., ¡Hum! Tal vez el mundo se volvió de cabeza y comiencen a nombrar objetos inanimados también, heh..-

Así Abharos toma el cuerpo inerte del demonio de su pie, y comienza a jalarlo por el suelo, llevándose todo rastro de evidencia de que alguna vez esa batalla sucedió con él.

Sin tomar mucho tiempo, Abharos comenzó a desvanecerse en el suelo, junto al cuerpo del demonio que llevaba su mismo nombre. En segundos, por uno de los costados del castillo Abharos aparece, aún cargando su victima, para dejarla en el suelo. Realmente esta era una situación incómoda. Sabía que no podía dejar el cuerpo al descubierto, pero aún así no sabía qué hacer con él, en todos sus años de arrebatar la vida de los humanos siempre fue sencillo, aparentar muerte natural y asunto arreglado, que sus amigos se encarguen de su cuerpo, y cuando se trataba de demonios, estos solían quedar completamente destrozados o bien su propia consistencia no soportaba su cuerpo y terminaban destrozándose por sí mismos. Pero en este caso no... ¿Acaso tendría que cavar la tumba de uno de sus enemigos, alguien quien no merece ni la mas pequeña gota de misericordia?... Si, una situación muy incomoda.

Finalmente Abharos optó por la forma más sencilla, bastaría con eliminar la cola y los cuernos, y pasaría desapercibido por un humano cualquiera... así podría deshacerse de él con mas facilidad, parecería ser un don nadie quien murió en una pelea de un bar, a nadie le importaría, ni nada pasaría... sin duda la opción más sencilla y practica. Claro, si el cuerpo del demonio siguiera ahí...

Abahros volteó rápido e impresionado, "¿Cómo va a desaparecer? Yo mismo atravesé su corazón y lo asfixié. ¡No hay forma de que este vivo!" Se decía a sí mismo mientras comenzaba a buscar por el cuerpo, aunque como dice el refrán, “Si la montaña no va a Abharos...”

Un golpe seco en las costillas desconcertó a Abharos, sin darle oportunidad de pensar o de reaccionar recibió el impacto, lo cual lo movió un poco de su posición. Conforme retomaba su compostura pudo encontrar lo que había perdido, el cuerpo de un demonio estaba frente a él.

-¿¡Como!? No es posible que estés vivo, ¿Acaso debo matarte por una segunda vez maldita aberración a la vida? Le gritó Abharos, aunque el demonio no contestó... lo cual lo enfureció más.

Sin pensarlo dos veces, Abharos convocó su espada, y comenzó a atacar ferozmente a su rival. Igual que antes, incansable, invencible, cortaba todo el cuerpo del demonio hasta que este no soportara más y cayera al suelo desangrado. Tal vez fue muy amable la vez anterior al dejarlo conservar su cuerpo, pero esta vez, ¡Ninguna parte de este se mantendrá unida!

Sin embargo, y a pesar de estar haciendo las cosas como solía hacerlas, el demonio seguía de pie, y en su rostro una gran sonrisa, parecía reír del hecho que Abharos no podría derrotarlo, o tal vez reía de que él llevaba su mismo nombre, como si Abharos no pudiese matar su propio pasado. Sin importar la razón, Abharos lentamente comenzaba a perder su concentración, y solo pensaba en acabar con él... no como un guerrero, sino como un niño enfadado, así que no falto mucho en que cargara su ataque y golpeara al demonio con todo el poder de su espada, el brillo de la muerte, el sonido de las almas quemándose, el impacto capaz de asustar a los guerreros más valientes; la espada cegadora del Angel del Castigo.

EL golpe fue crudo, directo, y letal, y a pesar de esto, el demonio lo recibió con sus manos sin sufrir ningún daño, tan solo le regresó de nuevo una sonrisa. La misma sonrisa que tenían los demonios que lo habían matado años atrás, la misma sonrisa que él tenia al eliminar la vida de los seres impuros. Sin duda, frente a él podía ver su reflejo, y por primera vez sintió el miedo que sentían aquellos seres que habían conocido su espada...

Abharos se quedo inmóvil, con su espada frente a él, en posición defensiva, mientras que el demonio comenzaba a caminar lentamente hacia él... sus cuernos comenzaron a arder en un fuego negro que lentamente los desvaneció de su rostro, su cola se desvaneció en el viento como el polvo de su antigua compañera, y su mirada lentamente comenzaba a reflejar el odio y dolor de todos los seres que Abharos había asesinado en su segunda vida...

Cuando finalmente el demonio estaba frente a Abharos, sin apartar su mirada de él, le dijo "No puedes matar algo que ya está muerto, ni puedes destrozar los sueños que ya han sido destrozados. Mi vida no es importante, nunca fue mía, ¡pero no permitiré que destroces más vidas inocentes como la de Celisthia o Ashra!

Abharos seguía congelado, incapaz de luchar contra su adversario. Lo único que logró salir de sus labios fue una pregunta...

-Dime, ¿quien eres?, ¿eres un demonio? ¿O un hombre?, ¿es acaso tu nombre Azaref?

A lo que el demonio le contestó "No soy un demonio, ni mucho menos un ángel. Hace mucho solía ser un humano pero ya tampoco lo soy... Por un tiempo llevé el nombre de Azaref pensando que tal vez así podría recuperar mi vida, y ser como un hombre de leyendas, ser alguien quien no soy, quien nunca podre ser... Pero ese no soy yo..."

Ambos se quedaron en silencio por unos minutos, hasta que el demonio le arrebató su arma a Abharos, y tomándolo del cuello, de la misma forma que Abharos lo había hecho antes con él, le dijo "Mi nombre es Barook Rué Ufton, el hombre sin futuro, y a partir de hoy, ¡seré quien rompa el ciclo de la reencarnación!"

Por:ArgenPhotobucket

3 Opiniones:

Jan-Hellsing dijo...

yay capitulo nuevo de Barook!

Argen dijo...

haha gracias gracias me alaga ;D

Argen dijo...

haha gracias gracias me alaga ;D

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