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10 noviembre 2009

Barook Cap 40 - Rebeldia



METALLICA!!!

Alfin confirmaron el hijueputa concierto XDDD!!!

wohoooooooooo

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Ah si y barook.

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Continuo caminando por el mismo sendero que he recorrido por días ya. A mi lado la mujer de cabello plateado indica el camino, aunque con cada minuto que pasa dudo más que realmente conozca el camino.

Desde que dejamos la base días atrás el terreno se ha mantenido igual, muerto, gris y sumamente vació, y al ver la tierra se observa lo que parecen ser huellas de muchos hombres, señales de diversas batallas.

Por su parte Celisthia sigue con la misma mirada de tristeza que ha tenido durante todo el viaje, finalmente su molesta sonrisa se acabó.

Continuamos caminando por varios días más, sin novedad, sin cambio en la tierra, y sin señales de vida. Esa noche decidimos descansar en una cueva cercana.

Descansar... realmente no necesito descansar, he caminado por casi treinta días desde que llegue a esta extraña y vacía tierra, no sé por que continúo haciendo caso a lo que ella me dice, aunque el hacerlo me trae una extraña sensación de tranquilidad... lo cual no me agrada.

Celisthia por su parte sí se dispone a dormir, luego de encender una fogata se acuesta en el suelo y cierra los ojos, y comienza a hablarme.

"¿Acaso no duermes?". Realmente no deseo contestar su pregunta, pero lo hago de todas formas, "No, el cuerpo de un ángel no requiere descansar" le respondo, conforme en mi cabeza analizo tales palabras... se supone que ella también lo es, vi sus alas blancas... entonces ¿por qué tiene que descansar?

Antes de poder hacer mi pregunta, ella continua. "Dime, ¿a quién estás buscando?", "Abharos" le contesto, aunque realmente no sé porqué... fue el deseo de mi padre el hacerlo, pero no se realmente el por que me lo pidió, a él no le importa mucho la vida aquí en la tierra, pero aún así no quiere que él la destruya.

Al terminar de decir su nombre, ella se levanta repentinamente acercándose a mí, yo en forma de defensa materializo la espada en mi brazo, colocándola cerca de su cuello."¿¡Abharos!? ¿Para qué buscas a Abharos?" me grita, pareciera no importarle mi espada sobre su cuerpo. Sin bajar la guardia le respondo que es la misión que mi padre me encargo, a lo que ella se aleja y regresa a donde estaba recostada.

"Abharos...hierba mala nunca muere, ¿no?... Creo que es el único ser que jamás lograré perdonar..." me dice, con una inusual mirada molesta. Ambas nos quedamos en silencio por un rato más, para que ella lo termine rompiendo de nuevo.

"Realmente haces todo lo que tu padre te pide, ¿verdad?, no te has cuestionado si tal vez a él no le importamos, talvez eres parte de su juego, o te está utilizando para conseguir algo más. ¿Acaso no has pensado en nada de ello?" me dice con un tono fuerte y agresivo.. realmente no pensé que tales palabras pudieran salir de su boca, lo cual me molesta.

Con la espada en mi mano derecha me pongo de pie, y me preparo a atacarla, mi mente está nublosa, pero realmente me molestó que hablara así de él. Justo cuando lanzo mi ataque contra ella, ya no está... me encuentro completamente sola en la cueva...


La mañana siguiente retomo el camino, nuevamente acompañada por el sonido de mis propios pasos. Esta vez puedo ver en el horizonte lo que parece ser una villa, pero esta vez no se encuentra destruida, y a la distancia me parece poder ver personas moviéndose, así que decido acelerar el paso a esta, talvez alguien sepa algo de Abharos en este lugar.

Me toma unas horas el poder llegar al pueblo, pero finalmente logro llegar a él. Conforme camino observo a diversas personas en él, algunos trabajando, otros preparan la tierra, cuidan animales; es interesante como este lugar no se encuentra desolado como los otros, a pesar de que la aldea se ve en parte destrozada, la gente continua su vida... en sí hay vida... no como los otros lugares.

Pregunto a algunas de las personas ahí por Abharos, pero ninguno tiene idea de que hablo, pero me indican que vaya a un tal "bar" en la villa, así que decido visitar ese lugar por pistas de Abharos.

Una vez adentro, observo como el lugar es algo oscuro, y está lleno de diversas sillas y mesas, y un olor extraño que inunda todo el lugar. Busco a quien preguntarle pero no veo a nadie, tan sólo una persona sentada al final de la habitación.

Su mano me saluda, y conforme me acerco puedo mirar su larga cabellera plateada, su ropa holgada y su molesta sonrisa...

"Hola Gabriel" es lo único que me dice mientras preparo mi espada para terminar lo que no pude hacer la noche anterior.



Por:ArgenPhotobucket

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