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20 mayo 2010

Barook Cap 43 - Super Ego



Sorry no tengo nada que comentar. Sorry for the Delay.


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Mi nombre es Liel, Liel Gamma, y estos son los eventos que llevaron a la búsqueda de la vida eterna, y a las consecuencias que esta búsqueda trajo.

Mi nombre proviene de una lengua muerta de esta tierra, según mi padre significa regalo de Dios, y así fui bautizada ya que mi madre no podía tener hijos, o al menos eso fue antes de mi nacimiento.

Crecí en una ciudad en el continente del Oeste, alejada completamente de la guerra y el sufrimiento que se acostumbra en el continente del Este, el cual al estar dividido en dos grandes naciones genera el conflicto entre sus gobernantes, por otra parte, el continente del oeste es una sola nación, además de que, al ser liderada por gobernantes elegidos por el pueblo, y no reyes, permite que haya mas justicia con respecto al pueblo, y a la forma en que se rigen nuestras vidas.

Por mi parte, he de admitir que mi vida siempre fue sencilla, ya que mi ciudad es de las mas avanzadas en comparación con otras dentro de el mismo continente, y claro esta, mucho mas avanzada que cualquier pueblo de esos bárbaros del Este. Desde muy pequeña fui educada en diversos temas, principalmente las ciencias, aunque debo admitir que siempre sentí una gran fascinación sobre el cuerpo humano y lo que nos daba la vida, considerando que mi vida por si sola era un milagro tomando en cuenta el estado de mi madre, no es algo tan sorprendente que desde los ocho años me encontrara leyendo libros de medicina.

Mi infancia transcurrió sencilla, iba a clases en una de las escuelas de la ciudad, en las tardes ayudaba a mi madre con los quehaceres del hogar, y jugaba con mis vecinos y amigos. En las noches mi padre me leía cuentos y me enseñaba sobre sus creencias, su dios y su credo, y como según él, nos había creado a todos.

En mi adolescencia tuve un novio o dos, la verdad los chicos llegaron a ser poco importantes comparados con el misterio del ser humano. Día a día encontraba mas libros sobre nuestros sistemas, como nuestro corazón llevaba sangre a todo el cuerpo, y como por arte de magia parecía que nuestra energía nunca se acababa, o eso pensaba al menos.

Creo que a mis 17 años descubrimos que mi madre tenia una enfermedad mortal, incurable hasta la fecha, la cual consiste en que un gran numero de células comienzan a crecer sin control, creando tumores en diversas partes del cuerpo, lo cual impide el paso de la sangre, además de que afecta a otros órganos del mismo. Sabíamos que su tiempo aquí estaba contado, y realmente me decepcione del cuerpo que tanto admiraba.

Fue un año lleno de dolor para mi padre y para mi, ver como cada día mi madre podía hacer menos cosas en la casa, y su movimiento se veía reducido. Pronto pasaba todo el día en cama. Mi padre dejo de trabajar para cuidar a mi madre, y yo tuve que dejar mis estudios para ayudar en mi hogar. Finalmente, un año después mi madre falleció. Sin saber ni como se creo la enfermedad, ni como detenerla, sin siquiera un nombre para nombrarla, y aun así, se llevo a mi madre, y con ella la fe de mi padre.

Lo que sigue no es realmente importante en la historia que nos acontece ahora, principalmente trata de un hombre que pierde fe en su dios, una joven de 19 años cuidándolo como un niño, y al final el mismo hombre muere de la misma enfermedad que se llevo a su mujer, cerrando con ello el circulo.

En ese momento tenia 26 años, sin nadie que cuidar, ni nadie que cuidara de mi, seguí con mis estudios. Me tomo bastante tiempo lograr recuperar mis años perdidos, pero sin embargo, pronto me encontraba trabajando en una de las academias de medicina de mi ciudad, aprendiendo de los mejores sobre el cuerpo humano, y poco a poco buscando la cura para la enfermedad, o eso pensé.

A mis 28 años descubrí que, al igual que mis padres, pronto mi cuerpo comenzaría a padecer del mismo síntoma sin cura. Los pensamientos en mi mente fueron erráticos, por un lado sabia que iba a morir, y no de una forma agradable, por otro, sabia que nunca terminaría mis estudios, y nunca sabría todos los misterios que buscaba. Tenia que actuar rápido, y sabia que en esta burbuja de perfección no los encontraría, así que viaje al este.

Siempre recordare lo que la gente decía del este, lo llamaban un infierno, basado en sus creencias, un lugar que siempre estaba en guerra, donde la paz era una falsa imagen en los rostros de la gente, y como su capital era una hipocresia de su mundo, bueno, mi mundo comenzaba a parecer una mentira también, así que no tenia nada que perder.

Me dirigí al pueblo del Norte, donde según había escuchado, buscaban personas con conocimientos del cuerpo humano para llevar a cabo experimentos en busca del "hombre perfecto". Algo dentro de mi me decía que era el lugar que buscaba, la formula de la vida eterna.

"Necromancia" le llamaron. El arte de traer seres muertos de vuelta a la vida cambiando los órganos muertos y todo aquello que no pueda seguir funcionando apropiadamente por los de otro ser. En teoría debería de funcionar, solo se sustituía por algo de igual valor para que así pudiese continuar con vida. Sin embargo aun faltaba algo, y era el reactivar su cuerpo nuevamente, la puerta a mi destino.

Recuerdo noches enteras en vela, estudiando con cuerpos de animales que se nos otorgaron, buscando como activar ese algo que estos cuerpos muertos ya no tenían. Supongo que de haber sido una mujer de fe, hubiese buscado su alma, pero no era así. Yo era una mujer de ciencia, donde las cosas tenían una razón de ser, y nada pasaba solo por que si. Si alguien en este mundo descubriría que nos daba la vida tenia que ser yo, nadie mas, además mi reloj cada vez avanzaba mas rápido y pronto esta enfermedad que cada vez atacaba mi cuerpo mas fuerte me tomaría por completo.

Lo curioso de todo, fue como al final todo fue una coincidencia. Un acto divino dirán algunos, pero prefiero creer que fue solo suerte. Nos encontrábamos limpiando algunos de los equipos, así que dejamos uno de los animales con partes trasplantadas afuera, en el tejado. En medio de la limpieza, una fuerte lluvia comenzó, y varios rayos comenzaron a caer cerca del laboratorio. Varios corrimos a traer el cuerpo que dejamos en el tejado, y para nuestra sorpresa, como si fuese un escrito en un libro, un rayo golpeo al animal, y a pesar de las quemaduras que dejaron en su cuerpo, su corazón latió, su sangre comenzó a bombearse por sus nuevos órganos, y pronto comenzó a moverse, aunque por poco tiempo, ya que las quemaduras destrozaron algunos de sus órganos. Así aunque fue cuestión de segundos, vimos un animal volver a la vida, asi que ya sabiamos como crear la vida, sabiamos como crear la inmortalidad!!!

Por:ArgenPhotobucket

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