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22 abril 2012

Barook Cap 54 - Amanecer



Hola, soy un hombre muy.... MUY ocioso, y me ha dado demasiada pereza escribir últimamente, aunque si he visto cosas que me han gustado.


Primero, HEY ya salio SkullGirls, genial no?


Ya tengo Xenoblade aunque aun no lo he jugado (aun juego MGS Peace Walker)


Y he jugado ligeramente la Beta de Diablo 3, digo ligeramente por que el puto juego no me deja loggearme, malditos servidores...


Y mi pregunta cae en esto, para que ocupa el Beta los servidores?


Digamos, yo me conecto, el checkea mi nombre y contraseña con el servidor y me autentica, hasta ahí vamos normal, pero el resto del juego es offline, o al menos yo estoy jugando solo... entonces para que tiene que estar conectado constantemente al servidor... debería de permitirme jugar offline, ya que no veo que ningun jugador ande en mi mundo, o un chat global ni nada por el estilo... geeez...


En fin, lo que he jugado me ha gustado, probando el Medico Brujo y es justamente lo que esperaba, así que sin duda lo compro.

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Son las cinco de la mañana y en el horizonte el sol comienza a aparecer. Poco a poco cada rayo de luz empieza a llenar la tierra, a iluminar cada planta, grano de arena, roca o río. La oscuridad se desvanece conforme la luz llena las vidas de todos, una curiosa analogía que pocas personas se han puesto a pensar, como hasta los detalles más pequeños del mundo son de gran importancia en la vida de cada uno de los seres vivos en este mundo.


Y a pesar que en ese momento la mayoría de personas se encontraban durmiendo, Julie estaba despierta, y observaba todo desde el tejado de su hogar.
Julie siempre se despertaba antes que todos en su casa, salía al patio trasero, creaba sus alas del aether que rodeaba su cuerpo, y volaba hasta llegar a la parte más alta de su hogar, ahí se sentaba a ver el sol salir, y llenar la tierra debajo de las nubes, y así poco a poco, unos cuantos rayos de luz lograban llegar a su ciudad, cuando todo estaba iluminado, todos despertaban y comenzaban su día, realizando sus debidas labores.

Todos ignoraban este pequeño detalle que era esencial para Julie, y a pesar que su madre varias veces le había preguntado porqué era algo tan importante para ella, Julie nunca pudo explicar. Simplemente era algo que llenaba su alma cada mañana.

Una vez terminado, Julie bajaba y veía a su madre y padre despertar en la mañana. Su madre se encargaba de otorgar el alimento a las demás personas del pueblo, y su padre iba al salón celestial a trabajar. El era parte del equipo de hombres de ciencia que investigaban las distintas cosas que crean la vida, o al menos eso era lo que él le había dicho, para Julie esto era incierto, ella sólo sabía que su padre se levantaba todas las mañanas de su vida, se alimentaba, se vestía, y volaba al trabajo. Horas después retrasaría, todos cenarían juntos y se iría a dormir a la misma hora todos los días, al igual que todas las demás personas en la villa. Para ella estaba bien, es el mundo que conocía, y no se imagina lo que sería un mundo distinto a este, aunque a veces se lo preguntaba.

A pesar que ella le decía a su madre que no había razón para ver el horizonte cada mañana, la verdad ella esperaba ver algo distinto. Todos los días el amanecer era distinto, a una distinta hora, se iluminaba distinto. A veces llovía, otras se podían ver pequeños animales a lo lejos, esa incertidumbre de no saber que la esperaba era el gozo que ella sentía cada día... pero sabia que era algo que no podría decirle a nadie, para todos sólo había una forma de vivir cada día, y Julie no podría cambiar eso.

El día continuó como se esperaba, su madre se fue a trabajar al igual que su padre, y Julie iba a aprender sobre la creación, las reglas de su mundo, y de cierta manera que le esperaba en el futuro.

Desde joven se decidió que Julie sería igual que su padre, otro ser que ayudaría en las ciencias y la magia de la creación por cientos de años junto a su padre. Después de eso, simplemente se desvanecería para darle lugar a alguien más a continuar la investigación. Para Julie, quien tan solo tenía 30 años de vida, el saber que iría a hacer por cientos de años era algo aburrido, y aunque aun le faltaban por lo menos 50 años mas de educación, eso no lo hacía más interesante.

Al terminar la lección, el sol se comenzaba a ocultar al lado opuesto del que salió. Siempre había sido un misterio para ella por que el sol realizaba este acto cada día, no era preciso, y no parecía tener una razón de ser, sin embargo en sus lecciones nunca aprendería nada de esto, simplemente a nadie le interesaba ya que no tiene ninguna relación con lo que cada uno realiza.

Al llegar a casa, Julie voló una vez más al tejado de su hogar, para ver el sol ocultarse, y pudo ver como a lo lejos caía lluvia sobre la tierra debajo de las nubes.

Para Julie la lluvia era otro misterio, ya que donde ellos vivían nunca caía. Cada vez que ella la veía se preguntaba de donde se originaba, que podría existir entre su hogar, las nubes y la tierra capaz de crear agua.

El sol se terminó de ocultar y llegó la noche y su padre, todos fueron a comer, dormir y acabo el día.

Julie sin embargo no podía dormir.

Cada día le era más difícil conciliar el sueño, pero de nuevo, al ser la única no valdría la pena hablar de ello.

Esta vez en lugar de quedarse en su cuarto mirando hacia el techo, decidió salir a explorar la noche. Como ella imaginaba, el lugar estaba desierto, solamente a lo lejos cerca del Salón celestial se podían ver algunos guardas vigilando, pero nada que no fuera esperable.

Julie caminó un poco, voló otro poco, y cuando lo notó, se encontraba en la puerta celestial. Sólo una vez había visto a alguien utilizarlo, era una joven de cabello negro y corto, que le cubría un ojo y llevaba un poco de armadura sobre ella. Su padre y otros hombres que trabajaban con ella se encontraban ahí con una gran máquina, y en cuestión de segundos, la mujer desapareció, y todos regresaron a sus labores.

Trató de preguntarle a su padre de qué trataba, y él sólo mencionó que era un proyecto en el que trabajaban, nada más, y por más que ella trató no logró averiguar nada más.

Julie lo miró por un largo tiempo, esperando que algo pasara, pero como se podría imaginar a estas alturas, nada sucedió.

Julie comenzó a volar de vuelta a su hogar, cuando un sonido extraño, similar a una explosión anuló el silencio de la noche.

En el portal, la misma mujer que había desaparecido se encontraba de nuevo ahí. Una capa cubría su cuerpo y su rostro se veía cansado.

Comenzó a caminar hacia el Salón Celestial.

Julie la observó por un tiempo, sin saber que la mujer la había notado hace mucho tiempo antes.

-“¿Qué quieres niña?”- le gritó sin importarle el que todos estén dormidos.

Julie con una dulce voz le contestó: -”Tu... vienes de abajo, ¿verdad? De la tierra debajo de las nubes. ¡Por favor, dime como es!”

Cambiando su mirada por una más dulce, la mujer le contestó:”Es hermoso, hay grandes lugares llenos de plantas, zonas completamente verdes y ríos tan azules como los cielos, me gustaría poder llevarte, pero dudo mucho que eso llegue a suceder.”- La respuesta que recibió Julie la lleno de alegría, sin darse cuenta estaba volando alrededor de la mujer con una sonrisa en su rostro.

-“¿Cómo te llamas, niña?”- le preguntó, a lo que ella sin dudar le dijo -“Julie, ¿y tu?”.

La mujer la miró y sonrió, una sonrisa que llenaría hasta al demonio más triste con una infinita paz, ella abrió los labios y le dijo -”Por ahora puedes decirme Celisthia, pero es un secreto entre nosotras dos”.

Julie sólo movió su cabeza y siguió hablando con la extraña de como era el mundo debajo de las nubes. Cuando se dio cuenta, ambas estaban al frente del salón celestial.

Celisthia se despidió de Julie, quien regresó a su hogar. Al volver a ver, Julie pudo ver como la mirada de tranquilidad cambió de nuevo, y un rostro más amargo tomó lugar.

-”¿¡Me escuchas!? He regresado y cumplí tu estúpida misión. ¿Por qué no sales y terminas el trato que hicimos?”- Comenzó a gritar la mujer, con un tono de voz distinto al que usó minutos atrás.

Varios guardas aparecieron frente a ella y la guiaron dentro del Salón Celestial. Julie se quedó sorprendida, pero sabía que tenía que regresar a casa, y dentro sabía que esta era una duda que nunca podría responder.

¿Quién era la persona que gritó frente al Salón Celestial? Y más importante, ¿Era ella la misma Celisthia que Abharos había matado tiempo atrás?



Por:ArgenPhotobucket

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